





Un taburete escalón puede parecer un accesorio simple, pero en la vida diaria con niños pequeños es una herramienta clave para fomentar la autonomía con seguridad. Este taburete infantil 2 en 1 de doble altura está pensado para acompañar el entrenamiento del baño y muchas rutinas cotidianas: lavarse las manos, cepillarse los dientes, alcanzar el lavabo, ayudar en la cocina o subir con estabilidad a un lugar seguro. Su diseño modular permite usarlo como una sola pieza de doble altura o separarlo en dos taburetes más pequeños, lo que lo vuelve muy práctico para hogares con poco espacio.
La etapa de “yo solito” llega rápido. De un día para otro, tu peque quiere hacerlo todo sin ayuda: subir al WC, abrir el grifo, mirar al espejo, coger el jabón o incluso ayudar a mezclar ingredientes en la encimera. La cuestión es que el baño y la cocina son zonas con superficies duras y, a veces, resbaladizas. Por eso, un buen escalón debe ofrecer estabilidad real. Este modelo incorpora un enfoque claro en la seguridad: superficie antideslizante y varios puntos de apoyo con pies de goma para minimizar desplazamientos.
Lo más útil del formato 2 en 1 es que se adapta a diferentes edades y alturas. Cuando tu hijo es más pequeño, puede necesitar la doble altura para llegar al lavabo. Más adelante, quizá baste con una altura inferior o incluso con dos taburetes repartidos por la casa (uno en el baño y otro en la cocina). Esta flexibilidad evita comprar varios escalones y también ayuda a mantener el orden: al ser desmontable, puedes guardarlo de forma más compacta si lo necesitas.
En productos infantiles, la seguridad es el criterio número uno. Este taburete combina dos elementos importantes:
Además, las plataformas anchas facilitan que el niño coloque ambos pies con estabilidad, lo cual reduce el riesgo de tropezar. Aun así, como en cualquier accesorio de baño, es recomendable que el suelo esté limpio y seco y que un adulto supervise, especialmente durante el aprendizaje.
Está fabricado en PP + TPE, una combinación habitual en productos de uso diario: el PP aporta estructura y durabilidad, mientras que el TPE se usa para zonas con agarre y elementos antideslizantes. El fabricante indica un peso máximo aproximado de 135 lb (alrededor de 61 kg), lo que es suficiente para el uso infantil y da margen para que el taburete se sienta sólido bajo los pies.
Este tipo de escalón no es solo para el WC. De hecho, muchas familias lo aprovechan en varios espacios:
Según la ficha, las dimensiones aproximadas son 10.4 x 5.5 x 3.7 pulgadas. También se menciona disponibilidad en combinaciones de color (por ejemplo, naranja/negro, gris/blanco, rosa/púrpura, amarillo/azul). Las fotos pueden ayudar a comprobar el estilo y cómo quedará en tu baño o cocina.
Un punto fuerte es que se puede desmontar e instalar con facilidad. Esto resulta útil cuando necesitas limpiar el baño o quieres moverlo de habitación. También ayuda a ahorrar espacio: si lo separas en dos piezas, puedes guardarlo en un hueco más estrecho o dejar solo la parte que uses a diario.
En productos de baño es habitual que aparezcan salpicaduras, gotas o manchas. Por eso, conviene que sea fácil de limpiar. Lo normal es pasar un paño húmedo y, si hace falta, un poco de jabón neutro. Evita productos abrasivos que puedan estropear el acabado antideslizante. También es buena idea revisar de vez en cuando los pies de goma, para asegurar que no haya suciedad acumulada que reduzca el agarre.
Si tu objetivo principal es el entrenamiento del orinal o el paso al inodoro, un taburete estable ayuda a que el niño suba y baje con más confianza. Esa sensación de control reduce la ansiedad y hace que el proceso sea más natural. Un consejo útil es dejar el taburete siempre en el mismo sitio, para que el peque lo identifique como parte de la rutina. También puedes enseñar una “secuencia” sencilla: subir al escalón, colocarse, bajar, lavarse las manos y guardar el taburete. Repetir la misma secuencia refuerza el hábito y la independencia.
Además, el taburete no solo sirve para llegar al WC, también es clave para el lavado de manos. Muchos niños aprenden antes a lavarse las manos que a ir solos al baño, y cuando pueden llegar al grifo sin ayuda se sienten orgullosos. Si el taburete se usa en el lavabo, vigila que no quede demasiado cerca del borde y que el suelo no esté mojado. Un pequeño gesto como secar el suelo antes de usarlo puede marcar la diferencia.
En casa, los accidentes suelen venir por hábitos de juego: subir de golpe, saltar desde el escalón o empujarlo como si fuera un juguete. Para evitarlo, es buena idea explicar que el taburete es una “herramienta” para subir con cuidado, no un objeto para correr. También conviene revisar que el escalón quede completamente apoyado, sin quedar sobre alfombras arrugadas o superficies irregulares. Si lo usas en cocina, prioriza siempre la supervisión: que el niño llegue a la encimera no significa que sea seguro manipular objetos calientes o cortantes.
Más allá del WC, uno de los usos más valiosos del taburete es ayudar al niño a llegar al lavabo. Poder abrir el grifo, mojarse las manos, usar jabón y secarse sin que un adulto lo levante en brazos refuerza hábitos de higiene de forma natural. Si quieres que el taburete forme parte de la rutina, colócalo siempre en el mismo sitio y crea una secuencia estable: subir, lavarse manos, secarse, bajar y devolver el taburete a su lugar. Esta repetición hace que el niño interiorice el proceso y gane confianza.
En casas donde el baño es pequeño, el formato 2 en 1 puede ser útil: dejas la pieza que uses a diario en el lavabo y la otra cerca del inodoro. Así evitas moverlo constantemente y reduces el riesgo de golpes o tropiezos.
En la cocina, el taburete puede ser un gran aliado para que el niño participe en tareas sencillas: lavar fruta, remover una mezcla fría, ver cómo se preparan alimentos o aprender a ordenar. Sin embargo, la cocina también es un entorno con riesgos. La clave es poner límites claros: el taburete se usa para estar quieto y participar, no para saltar ni para acercarse a zonas calientes. Mantén el taburete lejos de la placa y del horno, y evita dejar cuchillos o utensilios peligrosos al alcance del niño. Con supervisión y tareas adecuadas a su edad, la experiencia es muy positiva porque refuerza autonomía y colaboración en casa.
Con el tiempo, el rendimiento antideslizante depende del mantenimiento. Si en el baño hay jabón, crema o humedad, esos residuos pueden crear una película resbaladiza. Por eso, una limpieza regular (paño húmedo + jabón neutro) ayuda a que la superficie mantenga buen agarre. Lo mismo ocurre con los pies de goma: si se acumula polvo o pelusas, el contacto con el suelo pierde fricción. Una revisión rápida cada pocos días es suficiente para mantener el taburete “como nuevo”.
Este tipo de escalón se utiliza sobre todo en la etapa de 18 meses a 5 años, que es cuando el niño más busca independencia pero todavía necesita ayuda para alcanzar lavabo o inodoro. En los primeros días de entrenamiento del baño, un taburete estable aporta seguridad psicológica: el niño se siente capaz de subir y bajar y eso reduce bloqueos. Más adelante, se mantiene útil para el lavado de manos y tareas de higiene, incluso cuando el niño ya controla el baño.
¿Sirve solo para el baño? No, se puede usar también en lavabo y cocina, siempre con supervisión.
¿Se mueve en suelos lisos? Los pies de goma ayudan a reducir el deslizamiento, pero conviene que el suelo esté seco y limpio.
¿Se puede guardar fácil? Sí, al ser desmontable puedes separarlo para ocupar menos espacio.
En resumen, este taburete escalón infantil 2 en 1 es una solución práctica para acompañar la independencia del niño con una base más estable. Su diseño doble altura, la posibilidad de separarlo en dos taburetes y su enfoque antideslizante lo convierten en un aliado diario para el baño y otras rutinas del hogar.












