





El modelo planetario del Sistema Solar Sol-Tierra-Luna es un recurso educativo diseñado para acercar la astronomía a niños, jóvenes y curiosos de todas las edades. Se trata de una maqueta orbital de sobremesa que representa al Sol, la Tierra y la Luna mediante tres globos montados sobre brazos móviles, permitiendo ilustrar de manera visual conceptos como la rotación, la traslación, las estaciones y las fases lunares. Gracias a su estructura clara y sencilla, este planetario se convierte en una herramienta perfecta para aulas, talleres de ciencia, actividades extraescolares o simplemente para aprender en casa.
A diferencia de los dibujos estáticos en un libro, este modelo da vida al Sistema Solar en tres dimensiones. Girando los ejes y los engranajes, es posible mostrar cómo se relacionan la posición del Sol, la Tierra y la Luna en distintos momentos del año, qué ocurre durante un eclipse o por qué la Luna no siempre se ve igual. Todo ello hace que la experiencia de aprendizaje sea mucho más intuitiva y memorable.
El corazón del modelo está formado por tres esferas que representan al Sol, la Tierra y la Luna. Cada una se sitúa en un brazo independiente conectado a un sistema de engranajes, de forma que al accionar el mecanismo se pueden reproducir los movimientos básicos del Sistema Solar.
La Tierra gira alrededor del Sol describiendo una órbita, mientras que la Luna orbita alrededor de la Tierra. Esta disposición permite explicar de manera sencilla por qué tenemos estaciones, cómo se distribuye la luz solar sobre el planeta en diferentes momentos del año y cómo cambia el aspecto de la Luna a lo largo del mes.
Este planetario es un excelente apoyo para profesores de primaria y secundaria que desean ilustrar de forma práctica los contenidos de ciencias naturales. En lugar de limitarse a explicar conceptos abstractos, pueden utilizar el modelo para mostrar directamente a los estudiantes cómo se mueven los cuerpos celestes y qué efectos tienen esos movimientos sobre la vida en la Tierra.
En casa, el modelo se convierte en un juguete educativo que despierta la curiosidad de los niños por la astronomía. Es ideal para padres que quieren acompañar las preguntas sobre el cielo, el día y la noche o las fases de la Luna con una demostración que el propio niño puede manipular.
Con este modelo planetario se pueden realizar múltiples actividades educativas. Entre las más habituales se encuentran:
Más allá de su función didáctica directa, el modelo planetario anima a los niños a hacer preguntas y a explorar por sí mismos. Pueden observar qué pasa si la Tierra se coloca en diferentes posiciones, cómo cambiaría la iluminación en el planeta o qué efecto tendría modificar la velocidad de la órbita. Este tipo de juego guiado despierta el pensamiento crítico y la imaginación.
Para niños y niñas con interés por el espacio, el modelo puede ser el punto de partida para investigar sobre otros planetas, las distancias en el Sistema Solar o la forma en que los científicos han ido descubriendo estos fenómenos a lo largo de la historia.
El planetario suele entregarse en formato de kit, con piezas de plástico que se ensamblan siguiendo unas instrucciones sencillas. Este proceso de montaje puede convertirse en una actividad adicional en sí misma, donde el niño aprende a identificar cada componente y a comprender mejor cómo funciona el mecanismo.
El plástico utilizado es ligero pero suficientemente robusto para soportar el uso frecuente en aulas y hogares. Los colores diferenciados para el Sol, la Tierra y la Luna facilitan la comprensión visual, mientras que la base amplia proporciona estabilidad durante la manipulación.
Para sacar el máximo partido al modelo, se recomienda utilizarlo como complemento a explicaciones, vídeos o lecturas sobre astronomía. Los adultos pueden plantear preguntas abiertas, como "¿qué crees que pasará si movemos la Tierra hasta aquí?" o "¿por qué crees que aquí hay más luz en el hemisferio norte que en el sur?", y dejar que los niños exploren y observen.
Es aconsejable guardar el planetario en un lugar seguro cuando no se utilice, preferiblemente montado, para evitar pérdidas de piezas pequeñas. Aunque está pensado para un uso frecuente, conviene manejarlo con cuidado para que los ejes y engranajes se mantengan en buen estado.
Este modelo del Sistema Solar es un regalo ideal para niños y niñas apasionados por el espacio, los planetas y las estrellas. Puede acompañar cumpleaños, Navidades u otras ocasiones especiales, y convertirse en una pieza central de la decoración del escritorio o de la habitación.
Al tratarse de un objeto decorativo y educativo a la vez, también es una opción interesante para oficinas, bibliotecas o centros educativos que quieran incorporar un toque científico en sus espacios.
¿Es un juguete o un instrumento científico?
Es principalmente un recurso educativo y un juguete didáctico. No está pensado como instrumento de medición preciso, sino como apoyo visual para comprender conceptos básicos de astronomía.
¿A partir de qué edad se recomienda?
Suele recomendarse para niños en edad escolar, especialmente a partir de los 6-7 años, cuando ya pueden manejar mejor conceptos como rotación y traslación. Siempre es importante seguir las indicaciones del fabricante y supervisar a los menores si hay piezas pequeñas.




