38,2 €

Vajilla de silicona Nattou para bebé

0

Color:

Comprar

Descripción

Vajilla Silicona Nattou 4 Piezas para la primera autonomía

La Vajilla Silicona Nattou 4 Piezas está pensada para que comer con bebés y niños sea más práctico y con menos líos. Incluye 1 plato, 1 cuenco, 1 taza y 1 cuchara, con material de silicona blanda, flexible e irrompible, de grado alimentario y libre de BPA.

Sujeción estable y menos derrames en el día a día

El plato y el cuenco incorporan base con ventosa, ayudando a fijarse sobre superficies lisas, secas y limpias. Además, sus bordes elevados facilitan empujar el alimento hacia la cuchara, reduciendo que acabe en el suelo.

Cuchara suave y fácil de usar

La cuchara tiene una punta suave adecuada para encías sensibles y un mango ergonómico que acompaña el aprendizaje de la autonomía, incluso en manos pequeñas.

Uso, limpieza y compatibilidades

Antes del primer uso, lava a fondo con agua y jabón neutro. Es apta para lavavajillas y conviene evitar productos abrasivos o estropajos que puedan dañar el acabado mate.
En calentamiento, el plato, el cuenco y la taza son apto para microondas; la cuchara no debe introducirse en el microondas. No apta para horno ni para fuego directo.

Seguridad y mantenimiento

Revisa cada pieza antes de usar; ante cualquier rotura o degradación, es mejor no seguir utilizándola. Mantén la supervisión de un adulto durante la comida.

Preguntas Frecuentes

¿Qué incluye la vajilla?

Incluye 1 plato, 1 cuenco, 1 taza y 1 cuchara.

¿La silicona es segura para alimentos?

Sí, es silicona de grado alimentario y libre de BPA.

¿El set se puede usar en microondas?

El plato, el cuenco y la taza son aptos; la cuchara no debe ir al microondas.

¿Se puede lavar en lavavajillas?

Sí, es apta para lavavajillas.

¿Cómo se consigue la mejor sujeción de las ventosas?

Coloca las ventosas sobre superficies lisas, limpias y secas para una succión máxima.

¿Es irrompible?

La silicona es flexible y ayuda a que las piezas no se agrieten ni se rompan ante caídas, pero se debe revisar y desechar si hay daños.

Con la garantía de:

Análisis de Experto

L
Lucía Martínez Serrano
Especialista en puericultura, descanso infantil y selección de cunas, minicunas y colchones para bebé.
✓ Experto verificado

Análisis general del producto

He usado una vajilla de silicona con base de ventosa en la etapa de primera autonomía, y este tipo de set (plato, cuenco, taza y cuchara de silicona) encaja muy bien cuando el bebé pasa de “lo comen por ti” a “intenta comer”. En mis hijos, el cambio se notó sobre todo entre los 7 y 12 meses, cuando empiezan a agarrar la cuchara por el mango, a llevarse la comida a la boca con más intención y, al mismo tiempo, a empujar el plato hacia los lados.

Lo que más me ha gustado de este formato de 4 piezas es que cubre el día completo: desayuno y meriendas con taza, comidas principales con plato/cuenco, y la transición de texturas gracias a que la silicona es flexible y acompaña a la rutina sin “castigar” encías o boca cuando todavía hay torpeza.

Además, la mezcla entre blandura y fijación resuelve el problema típico de esa fase: no basta con que el material sea suave; si el plato se mueve, todo termina en mancha o en el suelo.

Calidad de materiales y seguridad infantil

En vajilla infantil, para mí la prioridad es que el material sea apto para alimentos y que no haya componentes problemáticos. Aquí la silicona es de grado alimentario y libre de BPA, y ese punto me parece especialmente relevante cuando hablamos de bebés que muerden, succionan o chupan utensilios de forma intermitente mientras aprenden.

Otro aspecto de seguridad práctica es la revisión periódica. Aunque la silicona no se suele agrietar como otros plásticos rígidos, con el tiempo puede aparecer degradación del acabado, pérdida de textura o deformaciones por golpes o por un calentamiento inadecuado. Yo tengo una regla sencilla: si noto que alguna pieza ya no encaja bien, si la ventosa pierde capacidad de sujeción o si el material se ve “marcado” de forma rara, lo retiro del circuito de comida.

También es importante recordar algo básico que siempre hago en casa: supervisión durante la comida. Una vajilla que encaja bien no elimina la necesidad de vigilar, sobre todo cuando el niño aún no controla la postura.

Comodidad y practicidad en el día a día

La base con ventosa marca una diferencia real cuando el peque está en modo exploración. En superficies lisas (mesa de comedor, trona con bandeja lisa, e incluso algunas mesas de material fácil), el plato y el cuenco se quedan más estables, y eso reduce dos cosas:

  • los derrames por arrastre,
  • y los “tirones” involuntarios cuando cambian de agarre o intentan volver a mojar la cuchara.

En mi experiencia, esos bordes elevados ayudan a que la comida no se disperse tan fácil y a que el niño empuje hacia el centro con menos caos. No convierte la comida en una actividad limpia al 100%, pero sí baja el nivel de frustración diaria.

La cuchara, con punta suave, me ha parecido especialmente adecuada cuando hay encías sensibles o cuando están en esa fase en la que intentan morder cualquier cosa que llega a la boca. El mango ergonómico también se nota: favorece que el niño mantenga la cuchara sin que se escape tan rápido, algo clave para mejorar la autonomía con menor intervención adulta.

Contexto real de uso: con uno de mis hijos, durante el otoño-invierno, hacíamos cenas a base de purés y cremas espesas. A esa edad (aprox. 9-10 meses), el cuenco se adaptaba muy bien: la ventosa frenaba el “empujón” y la cuchara suave permitía que alternara probar con comer, sin que el utensilio resultara agresivo.

Mantenimiento y durabilidad

Aquí hay varias cosas que aprendí a base de rutina:

Limpieza diaria

Tras cada comida, lo más cómodo es un lavado con agua templada y jabón neutro si hay restos pegados. Si el uso es seguido, luego pasa bien por el lavavajillas, que facilita muchísimo el mantenimiento cuando hay que repetir el ciclo dos o tres veces al día.

Yo evito estropajos abrasivos y productos agresivos. El motivo es práctico: el acabado puede perder uniformidad y eso, con el tiempo, hace que la limpieza sea menos agradable. En este tipo de silicona, mantener el acabado mate o la textura superficial ayuda a que no se “enganchen” olores o partículas más fácilmente.

Calentamiento y compatibilidades

Para comida caliente o para recalentar, es una ventaja poder usar microondas con el plato, cuenco y taza. Esto encaja muy bien con rutinas reales: preparar, calentar y servir sin traspasar a otro recipiente (menos cacharros y menos riesgo de derrame por trasvase).

Ojo con una regla que yo aplico siempre: la cuchara no va al microondas. Si se calienta el contenido con el resto de piezas aptas, luego la cuchara va por separado, a temperatura ambiente o recién sacada del proceso de lavado/calentamiento del resto. Así evitas cambios de material o calentamientos innecesarios en un accesorio que el niño lleva directamente a la boca.

Durabilidad en el uso

La silicona flexible suele aguantar caídas típicas de trona o cuando el niño tira la vajilla al suelo “a modo de prueba”. Aun así, mantengo el criterio de inspección: si hay señales de rotura, deformación o degradación, mejor sustituir.

Puntos fuertes y aspectos mejorables

Puntos fuertes:

  • Sujeción real con ventosa: reduce arrastres y derrames en aprendizaje de autonomía.
  • Material apto para alimentos (grado alimentario y sin BPA) con tacto amable.
  • Cuchara de punta suave: cómoda para encías y adecuada para la etapa de aprendizaje.
  • Compatibilidad práctica: plato/cuenco/taza aptos para microondas y lavavajillas; facilita la vida en casa.

Aspectos mejorables (desde mi uso):

  • La sujeción depende de la superficie: si la mesa está con restos de comida, con humedad o con una película de grasa, la ventosa puede rendir peor. Yo lo soluciono limpiando y secando bien antes de colocar.
  • En el día a día, la limpieza de bordes y ventosas merece atención. Si se acumula suciedad en la zona de sellado, la ventosa pierde eficacia.
  • Para familias que calientan todo junto, hay que interiorizar la regla de que la cuchara no va al microondas. No es un problema, pero requiere hábito.

Comparándolo con alternativas, una vajilla rígida (plástico duro o melamina) suele ser más “sonora” y tiende a resbalar más, además de que las superficies duras no acompañan igual en la etapa de mordisqueo. Y las vajillas de silicona sin ventosa, aunque sean suaves, fallan en el punto clave: mantener el recipiente estable cuando el niño empuja o tira.

Veredicto del experto

Me parece una opción técnica muy acertada para la primera autonomía porque combina tres necesidades que en esa fase van siempre juntas: suavidad para la boca, estabilidad para reducir derrames y mantenimiento sencillo para sostener la rutina diaria. Si en casa ya estabais lidiando con platos que se mueven, con comida que acaba por los bordes o con utensilios que el niño no tolera bien, este tipo de set aporta una mejora tangible.

Mi recomendación es usarlo con la lógica de la etapa: preparar comidas a consistencia adecuada, limpiar y secar bien las zonas de sujeción antes de colocar, recalentar con microondas solo las piezas aptas y revisar el estado del material con el tiempo. Con esas pautas, es de los conjuntos que mejor “aguantan” el ritmo real de comer aprendiendo.

Publicado: 14 de julio de 2026

38,2 €

Productos relacionados