Descripción
Vajilla Silicona Nattou 2 Piezas: comida más limpia y agarre más fácil
La Vajilla Silicona Nattou 2 Piezas combina un cuenco/plato con ventosa y una cuchara coordinada para acompañar la alimentación del bebé con mayor control. El borde elevado ayuda a que el niño pueda llevarse la comida con la cuchara de forma más autónoma, reduciendo salpicaduras.
Material suave, resistente y pensado para el día a día
Fabricada en silicona suave e irrompible y libre de BPA, ofrece una textura mate agradable al tacto. El tamaño está diseñado para manos y dedos pequeños, con una ergonomía que facilita la sujeción mientras el aprendizaje de la alimentación avanza. El plato se mantiene estable gracias a una base de ventosa.
Uso práctico y seguridad
- Para una succión eficaz, la superficie debe estar lisa, limpia y seca.
- Usar siempre con supervisión de un adulto y revisar antes de cada uso; ante cualquier deterioro, se recomienda dejar de usar.
- Calentamiento: el plato/cuenco es apto para microondas, pero la cuchara no debe introducirse. Evitar fuego directo y fuentes de calor intensas.
Limpieza y mantenimiento
Antes del primer uso, lavar con agua y jabón neutro. Es apta para lavavajillas y conviene evitar estropajos abrasivos o químicos corrosivos. Puede ayudar al orden de casa: su diseño facilita el almacenamiento.
La elección diaria para una rutina de comida más segura y cómoda: Vajilla Silicona Nattou 2 Piezas.
Preguntas Frecuentes
¿Qué incluye el set de vajilla?
Incluye 1 plato/cuenco con ventosa y 1 cuchara coordinada.
¿La silicona contiene BPA?
Está fabricada en silicona de alta calidad y es libre de BPA.
¿Funciona la ventosa en cualquier superficie?
La succión es eficaz en superficies lisas, limpias y secas.
¿Se puede meter toda la vajilla en el microondas?
El plato/cuenco es apto, pero la cuchara no debe introducirse en el microondas.
¿Cómo se limpia y se mantiene?
Lavar con agua y jabón neutro al inicio; luego es apta para lavavajillas y se recomienda evitar productos abrasivos o corrosivos.
¿Es resistente a golpes?
Sí, el material es irrompible y está pensado para el uso diario en casa o en desplazamientos.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
En mi casa este tipo de vajilla de silicona con ventosa me ha servido para una cosa muy concreta: acompañar la transición de “comer a cucharadas que me das tú” a “intentar comer con más autonomía sin que todo acabe en el suelo”. Lo utilizamos tanto cuando el peque estaba en torno a los 7-9 meses (inicio de papillas más espesas) como más adelante, ya con 12-18 meses, cuando la textura suele cambiar y el objetivo es que la cuchara entre en juego sin convertirse en un instrumento de decoración.
El set, al estar formado por un cuenco/plato con ventosa y una cuchara coordinada, resuelve dos necesidades típicas de esa etapa: estabilidad durante la comida y una herramienta con forma adecuada para la prensión inmadura. Además, el borde elevado ayuda a que el alimento no se desparrame con el primer “palmeo” de la cuchara, algo que al principio pasa más de lo que uno quisiera admitir.
Calidad de materiales y seguridad infantil
La silicona suave es, para mí, uno de los puntos más acertados cuando hablamos de seguridad en alimentación infantil. El tacto en el borde y en la superficie es amable para encías y manos, y el material tiene un comportamiento bastante “tolerante” ante caídas: no se rompe como la cerámica, ni se astilla como puede ocurrir con ciertos plásticos rígidos con el paso del tiempo.
En cuanto a seguridad química, que sea libre de BPA es una condición que yo doy por imprescindible en vajilla destinada a bebés que se llevan todo a la boca. También valoro que sea un material mate: al tacto no resulta tan resbaladizo, y en la práctica mejora el control del agarre, sobre todo cuando hay manos algo húmedas por el babeteo.
Respecto al uso, yo aplico siempre una regla: cualquier vajilla con ventosa debe usarse con supervisión. La ventosa no es un “ancla mágica”; si la superficie está sucia, con crema o con restos de agua, la succión pierde eficacia. En una rutina real, esto se traduce en que antes de cada comida hago un chequeo rápido: lavo, enjuago, seco y, ya en mesa, confirmo que el cuenco está firme con un tirón suave. Si hay deterioro, por ejemplo microfisuras o pérdida de elasticidad en el material o en la zona de succión, lo retiraría.
Sobre el calor, para mí este punto es clave: el cuenco/plato es apto para microondas, pero la cuchara no. En la práctica lo gestionas fácil si tienes hábito: calientas el alimento en el recipiente apto y luego pasas a la cuchara ya a temperatura segura. Evitar el calentamiento de la cuchara también reduce el riesgo de cambios de comportamiento del material al someterlo a calor directo.
Comodidad y practicidad en el día a día
Donde más se nota esta vajilla es en la dinámica diaria. En bebés pequeños, la comida suele ser un proceso caótico por naturaleza: la mano todavía busca, corrige y vuelve a intentar. Con una ventosa que sujeta bien, el niño puede empujar y arrastrar la cuchara sin que el plato “huya”, y eso reduce frustración tanto al pequeño como al adulto que está ayudando.
El tamaño pensado para manos pequeñas también marca diferencias. Yo he visto cómo, con cucharas demasiado grandes o con cuencos estrechos, el bebé adopta posturas raras o se cansa antes. En cambio, aquí la cuchara encaja mejor en la prensión inicial y eso acelera la familiarización. En la fase de 7-9 meses la usé mucho con purés y papillas espesas; el borde elevado hacía que la comida se quedara más dentro incluso cuando el niño se dedicaba a “probar” la cuchara con movimientos amplios.
En estación cálida, además, esta vajilla se agradece por un motivo práctico: con más babas y más cambios de textura en casa, el agarre y la estabilidad ayudan a que la comida no termine pegada a medio camino por la mesa o por la trona. Con 12-18 meses, cuando ya intentan llevarse la cuchara a la boca con más frecuencia, el borde sigue ayudando a minimizar salpicaduras, especialmente con yogures espeso-cremosos o frutas trituradas.
Mantenimiento y durabilidad
El mantenimiento es bastante llevadero para una casa con ritmos de crianza. Yo lo enfoco así:
- Antes del primer uso, lavo con agua y jabón neutro.
- Después de cada comida, lo ideal es retirar restos cuanto antes (si han quedado secos, cuesta más).
- Para el lavado habitual, la pieza admite lavavajillas, lo cual me ahorra tiempo entre semana.
- Evito estropajos abrasivos o productos demasiado agresivos, porque cualquier material de base flexible puede volverse más “áspero” con el uso intenso si lo maltratas.
En cuanto a durabilidad, esta silicona suele aguantar muy bien el uso cotidiano: roces, golpes contra la trona, caídas pequeñas… La ventaja es que no se deforma de forma evidente si el cuidado es razonable. Aun así, yo reviso periódicamente la zona de la ventosa y el estado general, porque en productos con succión lo que manda es que mantenga su forma y elasticidad. Si notas que ya no queda igual de firme pese a una superficie bien limpia y seca, toca sustituir.
Un consejo práctico que me funcionó: guarda el cuenco y la cuchara secos y sin aplastarlos. Si se almacenan húmedos dentro de un armario, con el tiempo pueden coger olor o quedar restos que después “deslizan” menos al limpiar.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Estabilidad real durante la comida gracias a la ventosa, especialmente útil cuando el bebé empuja la cuchara y el plato se mueve poco o nada.
- Ergonomía para manos pequeñas, con una cuchara fácil de manejar en la fase inicial de autonomía.
- Silicona suave y de textura mate, que mejora el agarre y no se siente “resbalosa” como algunos plásticos.
- Mantenimiento práctico, con opciones de lavado sencillas y aptas para lavavajillas.
- Calentamiento bien planteado: el cuenco apto para microondas y la cuchara no.
Aspectos mejorables (o, mejor dicho, cosas a tener claras):
- La ventosa solo rinde en superficies lisas, limpias y secas. Si la trona o la mesa están con polvo de galleta, crema o una capa de humedad, la succión baja.
- La silicona, al ser flexible, requiere algo de disciplina en el almacenaje y en la limpieza para que no queden olores o restos en rincones.
- Como con cualquier vajilla de este tipo, conviene no forzar el calentamiento de la cuchara y ajustar siempre la temperatura antes de ofrecérsela al bebé.
Comparándolo de forma general con alternativas: frente a vajillas rígidas que se deslizan o frente a platos con diseños más “decorativos” que no priorizan sujeción, aquí la ventaja es funcional. Y, frente a materiales metálicos o de vidrio, la silicona suele ser más amable en caídas y más tolerante en el día a día, aunque en limpieza rápida conviene seguir usando hábitos de enjuague para evitar que se acumulen residuos.
Veredicto del experto
Si buscas una vajilla para etapas de aprendizaje que reduzca el caos sin complicarte la rutina, esta opción encaja muy bien. Yo la recomendaría especialmente cuando el bebé ya come por su cuenta a ratos y necesitas que el cuenco no se mueva mientras practican la cuchara. Donde mejor rinde es con papillas espesas, purés, frutas trituradas y texturas cremosas, y con superficies de mesa/trona bien preparadas para que la ventosa funcione al cien por cien.
Mi conclusión: es un set coherente para puericultura diaria por el equilibrio entre seguridad material, estabilidad y facilidad de cuidado, siempre teniendo claro el uso correcto del calor y el mantenimiento de la zona de succión.
25,36 € 26,15 €
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