Descripción
Juego de Memoria: Entrenamiento de la Memoria para fomentar la concentración
El Juego de Memoria, Entrenamiento de la Memoria, Juguetes Educativos para el Desarrollo es una propuesta práctica para trabajar la atención y la memoria de forma lúdica. Se apoya en imágenes didácticas y en un tablero de madera pensado para que los niños manipulen las piezas con comodidad.
El set incluye tablero, 16 bloques de madera y 10 tarjetas didácticas impermeables de doble cara. Las tarjetas combinan vehículos, animales, formas de cocina e instrumentos, ofreciendo variedad de patrones para repetir partidas sin cansancio.
Cómo jugar (rápido y fácil)
- Elige una tarjeta y colócala en el tablero.
- Cubre la tapa y deja que memoricen la imagen (≈10 segundos).
- A continuación, intenta recordar cuál corresponde con los bloques.
Para 2 jugadores y juego libre
Puede jugarse en pareja: alternan turnos e inventan reglas para adaptarlo al ritmo del niño. La superficie lisa y los bordes redondeados aportan una sensación agradable en la manipulación.
Medidas y contenido del paquete
El tablero mide 29,5 x 22 cm y el set está fabricado en madera. El paquete incluye 1 tablero, 10 tarjetas y 16 piezas.
Preguntas Frecuentes
¿De qué material está hecho el juego?
Está fabricado con madera (tablero y piezas). Las tarjetas son impermeables.
¿Qué tamaño tiene el tablero?
El tablero tiene medidas 29,5 x 22 cm.
¿Cuántas tarjetas y piezas incluye?
Incluye 10 tarjetas didácticas y 16 piezas de ajedrez (bloques de madera).
¿Cómo se juega la modalidad de memoria con tarjetas?
Se coloca una tarjeta en el tablero, se tapa durante ≈10 segundos y luego el niño intenta recordar la imagen para elegir la opción correcta.
¿Se puede jugar con más de un niño?
Sí, está pensado para 2 jugadores y permite varias formas de juego.
¿Las tarjetas sirven si se derrama líquido?
Son impermeables, lo que ayuda en el uso diario; aun así, conviene secarlas si se salpican.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
En casa lo he usado como “juego de mesa para moverse poco”: sienta bien a niños que ya quieren participar, pero que aún tienen prisa por tocar y cambiar de actividad. El formato es muy directo: un tablero de madera relativamente manejable (29,5 x 22 cm) y un conjunto de piezas de bloque que el niño puede colocar y retirar sin que sea necesario encaje fino ni destrezas complejas. Eso lo convierte en un recurso cotidiano para momentos cortos de atención sostenida: después de la merienda, antes de la salida al parque o durante la fase de transición entre actividades (por ejemplo, cuando toca recoger juguetes antes de cenar).
Además, el hecho de que haya tarjetas impermeables con imágenes por categorías (vehiculos, animales, formas, cocina e instrumentos) me parece un acierto pedagógico práctico: puedes repetir patrones sin que el niño se aburra tan rápido porque cambia el “tema” sin cambiar la mecánica. Lo usé con mis hijos en etapas diferentes: cuando eran más pequeños, como juego de reconocimiento y clasificación (aunque todavía no “ganaran” en memoria); y cuando crecieron un poco, ya como entrenamiento más intencional de turnos y recuerdo.
Calidad de materiales y seguridad infantil
La base de madera y las piezas en bloque suelen aportar dos cosas muy valorables en puericultura: robustez y sensación térmica/visual agradable. A mis hijos, la madera les resulta más “estable” al tacto que muchos plásticos ligeros, y eso mejora la tolerancia a la manipulación repetida. Los bordes redondeados, que ayudan a que no se claven durante la colocación de las piezas, son un detalle importante si el juego se usa en el suelo o sobre una mesa baja, donde los niños se inclinan mucho.
En seguridad, yo me fijaría en tres puntos a nivel de uso real:
- Ausencia de bordes cortantes o rebabas: en juegos de madera, si el acabado es correcto, el riesgo de roce se reduce bastante. En mi experiencia, este tipo de tablero con cantos suavizados se maneja con menos “preocupación” cuando el niño está muy activo.
- Tamaño de las piezas: al ser bloques de madera (no piezas pequeñas tipo fichas de dominó), en general encaja mejor con edades en las que el niño ya controla la manipulación. Aun así, siempre lo sitúo como juego “con supervisión” en los más pequeños, porque cualquier pieza puede acabar en la boca si hay una fase de exploración oral.
- Tarjetas impermeables: que sean resistentes a salpicaduras es positivo. En casa, por ejemplo, cuando los niños juegan cerca de un vaso de agua o se les cae algo, esto reduce el estrés de “una tarjeta más y ya está estropeada”.
Comodidad y practicidad en el día a día
Lo que más me convence en el uso diario es que el juego no exige aprendizaje largo. La dinámica de memoria con una imagen visible durante unos 10 segundos encaja con la atención típica de edades preescolares: es suficiente para que el niño mire con interés, pero no tan largo como para que se frustre. En la práctica, lo he visto funcionar de dos maneras:
- Modo “guiado” (para peques): yo colocaba la tarjeta, cubríamos y, antes de empezar el “elige”, ayudaba con preguntas sencillas: “observa: color, forma, animal…”. Así mantienes el foco y conviertes el ejercicio en un hábito de mirar con intención.
- Modo “autónomo” (para niños algo mayores): ellos mismos eligen la tarjeta y hacen el turno. Cuando hay dos jugadores, alternar reduce el conflicto porque el juego marca el ritmo.
En cuanto a la postura, el tablero es compacto y permite jugar sentado en el suelo o en una mesita baja. No ocupa tanto como otros juegos de mesa grandes, y eso importa en pisos donde el espacio es limitado. También me gusta que la superficie sea lisa: cuando el niño coloca y retira piezas, no noto arrastre brusco ni “atascos” que obliguen a usar demasiada fuerza con las manos.
Mantenimiento y durabilidad
Aquí hay un punto práctico: las tarjetas impermeables cambian mucho el mantenimiento. En casa he tenido juegos de piezas con papel que se vuelven “papel mojado” a la primera salpicadura o por manipulación con manos mojadas. Con estas tarjetas, la rutina es más simple: si cae una gota o hay salpicadura al beber, no se genera ese deterioro inmediato del soporte. Aun así, yo aplico un criterio sensato: si hay contacto con líquido, las seco para evitar que queden marcas o que el borde se infle con el tiempo.
Sobre la madera y las piezas, lo que suele marcar la durabilidad es:
- Secado completo tras limpieza: no dejar restos de humedad.
- Evitar limpieza agresiva: paño ligeramente húmedo y secado posterior, mejor que frotar con productos que puedan alterar el acabado.
- Protección frente a golpes continuos: aunque sea robusto, si se guarda todo suelto con piezas pesadas encima, acaba sufriendo esquinas. En mi casa, funciona bien guardarlo en su bolsa o caja con algo de separación.
En días de uso intenso (por ejemplo, en tardes lluviosas), he observado que lo que se desgasta primero no son las piezas, sino la zona de agarre: por eso recomiendo revisar, de vez en cuando, que no aparezcan mini marcas en cantos y que el tablero siga teniendo buen acabado.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Juego equilibrado entre manipulación y memoria: no es solo “colocar piezas”; hay una pausa breve de observación que entrena atención.
- Variedad temática real: que las imágenes cubran categorías distintas ayuda a mantener motivación y facilita hablar de cosas del entorno (animales, cocina, instrumentos).
- Tarjetas impermeables: mejora la convivencia con la realidad de niños (salpicaduras, manos curiosas, comidas cerca).
Aspectos mejorables (desde mi forma de verlo en casa)
- Dependencia del “tiempo de observación”: si el niño está cansado o muy activado, esos 10 segundos pueden ser demasiado exigentes. Yo lo ajusto: a veces destapo un poco más o reduzco la exigencia (“mira, recuerda una característica” en lugar de “elige exactamente la pareja”).
- Potencial de dispersión si el juego se usa sin estructura: al poder jugar a 2 jugadores y crear reglas, es positivo; pero en los niños más impulsivos, conviene empezar con una modalidad concreta (por ejemplo, memoria simple) para que el juego no se convierta en “solo sacar y meter” piezas.
Como alternativa genérica, si buscas algo similar pero con otra vía de aprendizaje, en el mercado hay juegos de memoria con cartas de cartón grueso o versiones con figuras plásticas. En general, cuando el material es menos resistente (cartón fino), la durabilidad baja; y cuando todo es plástico, a veces pierdes esa sensación de solidez que hace que el niño cuide más el material. Aquí, por combinación de madera + tarjetas impermeables, yo lo valoro como opción bastante bien adaptada al ritmo real de la infancia.
Veredicto del experto
Yo lo recomendaría como juego base para entrenar concentración y memoria sin complicar la dinámica, especialmente si quieres una opción que puedas sacar a menudo y que aguante el día a día. Lo veo especialmente útil en edades preescolares y primeros años de primaria inicial, primero como reconocimiento guiado y después como memoria con turnos. Si lo integras en rutinas cortas (5-10 minutos) y ajustas el nivel según el cansancio del niño, es un material que aporta mucho más que “entretenimiento”: favorece aprender a mirar, recordar y respetar turnos, con una puesta en práctica cómoda y un mantenimiento razonable gracias a sus tarjetas impermeables.
26,59 € 49,24 €
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