Descripción
JJRC 1/18 Rc coche todoterreno 2,4G coche controlado por Radio máquina eléctrica militar 10 Km/h RC Buggy para niños chico: diversión todoterreno a control remoto
El JJRC 1/18 Rc coche todoterreno 2,4G es un buggy eléctrico de radio control pensado para que los peques disfruten de giros ágiles y conducción “de batalla” en casa o en superficies exteriores tranquilas. Con velocidad de hasta 10 km/h, responde rápido a las maniobras y ofrece una experiencia sencilla: controlas dirección, avance y giro, sin complicaciones.
En la práctica, destaca por el agarre de los neumáticos antideslizantes y su comportamiento en cambios de dirección. La tracción trasera combinada con dirección definida (ruedas delanteras con giro de 60°) ayuda a mantener la respuesta al maniobrar.
Qué incluye y datos clave para decidir
- Modelo: Q68/Q69
- Escala: 1/18
- Control: 2,4G
- Distancia de control: hasta 30 m
- Autonomía: aprox. 18 min
- Tamaño: 19,8 × 11,8 × 12,2 cm
- Batería del coche: 3,6 V 350 mAh
- Mando: pila AA × 2 (se vende por separado)
- Carga/función de transporte: interacción simulada dentro de ~30 m
Los faros delanteros aportan visibilidad para usarlo por la noche en interiores o zonas iluminadas.
Consejos de uso y mantenimiento
- Usa el coche en superficies no demasiado lisas para aprovechar el agarre.
- Evita golpearlo con fuerza contra piedras o bordes; el chasis es compacto (19,8 cm).
- Si notas menor respuesta, revisa que las pilas del mando sean nuevas.
Preguntas Frecuentes
¿Qué tipo de pila necesita el mando?
El control remoto funciona con AA × 2, que se venden por separado.
¿A qué distancia funciona el control?
La distancia de control remota es de hasta 30 metros (según condiciones de uso).
¿Cuánto dura la batería del coche?
La autonomía indicada es de aprox. 18 minutos.
¿Qué velocidad alcanza?
El producto especifica una velocidad de hasta 10 km/h.
¿Qué dimensiones tiene el coche?
Mide 19,8 × 11,8 × 12,2 cm.
¿Incluye cargador o USB?
En el contenido aparecen USB × 1 y batería × 1, además de otros accesorios del pack.
Con la garantía de:
Opiniones (20)
Opiniones de clientes que compraron este producto
La calidad del color es buena.
La caja llegó aplastada y mal embalada.
Excelente Estoy satisfecho. Vende mucho. Es bueno. Estoy satisfecho. Vende mucho. Excelente Estoy satisfecho. Vende mucho. Es bueno. Estoy satisfecho. Vende mucho. Excelente Estoy satisfecho. Vende mucho. Es bueno. Estoy satisfecho. Vende mucho. Excelente Estoy satisfecho. Vende mucho. Es bueno. Estoy satisfecho. Vende mucho.
Estoy muy satisfecho con el seguimiento y el artículo. Volveré a hacer un pedido.
muy buen juguete ,resistente a los golpes por ser tan rápido lo e pasado a chocar con otros obstáculos y cero daño ...no me arrepiento de la compra
Bien
El producto llego en perfectas condiciones, 100% igual que en la publicación. No presento ningún problema al realizar pruebas, los materiales se ven de buena calidad, excelente vendedor.
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He usado este tipo de buggy RC todoterreno con mis hijos en tramos muy distintos: desde tardes de verano en el patio con tierra y hierba seca hasta sesiones cortas en salón cuando no apetece salir. Es un coche pensado para “mano y ojo”: respuesta directa a la dirección y una sensación de control que encaja bien cuando el niño ya quiere conducir con intención (hacer curvas, ir hacia un punto y volver), pero sin entrar en el nivel de complejidad de modelos más grandes o de gama más técnica.
En mi caso, lo más disfrutable ha sido su comportamiento cuando le das pequeñas órdenes: se nota que tiene un control estable en giros y que la tracción acompaña en los cambios de dirección. A nivel de uso, funciona muy bien para sesiones de 15 a 20 minutos, que es justamente lo que suele encajar con la autonomía típica de este formato. Para un niño, esa duración no se vuelve frustrante: si se acaba, toca recargar y rotar turnos, y no se instala el aburrimiento.
Calidad de materiales y seguridad infantil
En productos RC de esta escala, normalmente la protección más importante no es una “armadura” metálica, sino el conjunto de detalles: que el chasis sea compacto, que no tenga aristas peligrosas y que el coche sea relativamente ligero. Este buggy, por su tamaño compacto (casi como para manejarlo en el suelo sin ocupar medio salón), te permite controlar el entorno con más facilidad. Aun así, en casa siempre aplico la misma rutina: retirar alfombras sueltas, evitar cables a ras y no dejarlo circular en zonas con juguetes pequeños en el suelo (tornillos, piezas de construcción, canicas). No porque sea especialmente frágil, sino porque a 10 km/h, aunque sea “poca velocidad” para un adulto, para un niño puede pillarse algo y provocar un tirón o un tropiezo.
Un punto práctico de seguridad que me gusta de este tipo de coches es que el control por radio en banda 2,4G suele dar menos interferencias que sistemas más antiguos, especialmente en casas con muchos aparatos. Esto se traduce en maniobras más predecibles: si haces un giro, el coche tiende a obedecer sin “saltos”. Y eso, indirectamente, reduce golpes accidentales.
También valoro que tenga faros delanteros: cuando lo usamos en interior con luces bajas, el niño ve mejor la trayectoria, y yo puedo supervisar con más facilidad para evitar que el coche se acerque a zonas delicadas (escalones, mueble bajo con patas frágiles, etc.).
Comodidad y practicidad en el día a día
Aquí es donde más brilla el enfoque “todoterreno para jugar” sin complicaciones. La conducción es intuitiva: dirección, avance y giro funcionan con naturalidad, y la tracción trasera ayuda a que el coche no se quede “patinando” tan fácilmente como otros modelos más básicos cuando hay ligera irregularidad.
Para que el uso sea cómodo de verdad, yo lo encajo así por edades y contexto:
- Con 4-6 años (o niños que empiezan): lo uso en espacios controlados (pasillo ancho, terraza con suelo limpio o salón despejado). El truco es que el adulto marque referencias: “ve hasta esa línea”, “vuelve despacio”. Con el mando se acostumbran rápido a corregir la trayectoria.
- Con 7-9 años: aquí ya hacen circuitos caseros con conos, bricks de espuma o simplemente una toalla enrollada como “curva”. La respuesta en cambios de dirección se agradece, sobre todo cuando el coche gira y vuelve en pocos metros.
- Con 10+ años: suelen querer más “batalla” (choques suaves y persecución). Lo ideal es alternar turnos para evitar choques constantes contra objetos fijos.
Sobre la estación: en verano lo he disfrutado con tierra seca y gravilla fina; el agarre de los neumáticos antideslizantes marca la diferencia y permite maniobras más limpias. En invierno, si hay polvo húmedo o suelo resbaladizo, el comportamiento cambia: sigue siendo jugable, pero la tracción se nota menos, así que prefiero superficies exteriores con suelo algo seco y áspero.
La distancia de control, hasta 30 m en condiciones favorables, da margen para que el niño no esté encima del mando. Eso es cómodo porque reduce tensiones: el adulto puede estar a una distancia razonable y supervisar sin agobios.
Mantenimiento y durabilidad
Este tipo de buggy no requiere un “mantenimiento técnico”, pero sí una rutina corta que alarga mucho su vida:
- Después de usarlo en exterior: paso un paño seco para retirar polvo en ruedas y laterales. Si hay tierra pegada, lo mejor es dejarlo secar y limpiar con un cepillo suave. Evito mojarlo.
- Revisar neumáticos: si noto que la rueda arrastra o pierde agarre, suele ser por suciedad acumulada. Una limpieza rápida suele devolver comportamiento.
- Batería y mando: la autonomía real del coche se mueve alrededor de 18 minutos; cuando se nota caída de potencia, no suelo forzar: recargo o espero a que todo vuelva a su punto. En el mando, cuando el control “responde raro”, casi siempre era por pilas gastadas.
- Evitar golpes fuertes: aunque sea todoterreno, no es una máquina para estrellarse. Con bordes, piedras o escalones, el riesgo no es “romper por potencia”, sino dañar ruedas, suspensiones simples o desalinear algún elemento del chasis.
En cuanto a durabilidad, el tamaño compacto ayuda: hay menos palanca contra el suelo y, por tanto, menos golpes “largos” cuando cae o se traba. Aun así, si el niño lo usa contra paredes o muebles, el desgaste llega igual; ahí manda la disciplina de juego.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Respuesta ágil con giros consistentes: el niño corrige trayectorias con facilidad.
- Neumáticos con agarre antideslizante, que mantienen la diversión en superficies no demasiado lisas.
- Control por 2,4G: sensación más estable en ambientes domésticos.
- Faros delanteros: mejor visibilidad en interiores con poca luz.
- Escala 1/18 y tamaño manejable: fácil de guardar y de usar sin saturar el espacio.
Aspectos mejorables
- La autonomía de aprox. 18 minutos invita a tandas cortas; para niños que quieren “no parar”, es mejor prepararse para recargas y turnos.
- El mando necesita pilas AA (no incluidas): conviene tener un juego de repuesto para no cortar la sesión.
- A 10 km/h, aunque sea controlado, sigue habiendo golpes: requiere vigilar zonas con objetos frágiles o pequeños.
Como alternativa genérica, he visto modelos más “de paseo” que priorizan velocidad baja y estabilidad, pero suelen perder gracia en giros. Y otros más “pro” ofrecen más potencia o regulación, pero a menudo ganan complejidad y exigen más espacio y supervisión. Este encaja en el punto medio: juguetón, fácil de empezar y bastante agradecido para aprender a pilotar.
Veredicto del experto
Para mí, es un buggy RC acertado para iniciación todoterreno en casa y exterior tranquilo: cumple bien con la conducción rápida pero controlable, se maneja con soltura y el agarre marca la diferencia en superficies reales del día a día. Si lo usas en suelo razonablemente apto, con supervisión y una limpieza rápida tras el exterior, dura y divierte por tandas. Lo recomendaría especialmente para peques que ya quieren conducir con intención y familias que buscan un “sí, funciona” sin complicaciones de mantenimiento.
27,44 € 73,12 €
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