Descripción
Coche teledirigido de 17 canales: excavadora de construcción con control remoto para niños
El coche teledirigido de 17 canales de Kmoist se siente robusto y manejable desde el primer uso: es una excavadora sobre orugas con control remoto pensada para que los peques exploren “obra” en casa o en el jardín. Su control mediante manija ayuda a que la conducción sea intuitiva, y el sistema de 17 canales permite maniobras variadas con la excavadora.
Materiales y construcción para uso diario
Está fabricado con ABS y metal, una combinación que suele aportar buena resistencia a los golpes propios del juego. La escala 1:20 encaja bien para dinámicas dentro de casa y en zonas de juego con espacio suficiente.
Autonomía, alcance y alimentación
El control remoto funciona a unos 30 metros. La batería del cuerpo es recargable de 3,7 V 1200 mAh: tarda unas 120 minutos en cargarse y ofrece unos 40 minutos de uso. El control remoto requiere 2 pilas AA de 1,5 V (no incluidas).
Qué incluye y cómo empezar
Incluye excavadora, control remoto, batería recargable, cable de carga, destornillador y manual. Para una primera sesión, carga la batería y monta siguiendo el manual.
FAQ
Preguntas Frecuentes
¿De qué material está hecho?
Del ABS y metal.
¿Qué alcance tiene el control remoto?
Aproximadamente 30 metros.
¿Cuánto dura la carga y cuánto tiempo de uso ofrece?
Carga de unos 120 minutos y uso de unos 40 minutos.
¿Qué alimentación necesita el control remoto?
2 pilas AA de 1,5 V (no incluidas).
¿Qué incluye el paquete?
Excavadora, control remoto, batería recargable, cable de carga, destornillador y manual.
Con la garantía de:
Opiniones (2)
Opiniones de clientes que compraron este producto
Entrega rápida. La caja estaba dañada, pero afortunadamente no hubo ningún problema con la funcionalidad del producto. Satisfacción.
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He usado un coche teledirigido de este tipo con mis hijos y, en cuanto al enfoque, este modelo de excavadora con mando encaja muy bien en el juego “de obra” porque transmite sensación de máquina real: es sobre orugas, tiene base estable y permite movimientos que no se quedan en lo típico de avanzar/retroceder. Al llevar control remoto por “canales”, el manejo suele ser más variado que en juguetes de radiocontrol básicos; en la práctica eso marca diferencia cuando al niño le apetece reproducir una maniobra concreta (acercar, girar, recolocar y “trabajar” la carga).
La escala aproximada 1:20 también la noto en el día a día: no es un juguete minúsculo de mesa, pero su tamaño todavía permite usarlo en salón amplio o en zonas exteriores controladas sin que ocupe medio jardín. Lo he probado en dos contextos muy habituales para mí: tardes de lluvia con circuito improvisado (cajas como “obstáculos”) y fines de semana fuera, con un rincón de tierra compacta y una alfombra de exterior para que no patine en exceso.
Calidad de materiales y seguridad infantil
En cuanto a construcción, la combinación de ABS y metal suele ser un acierto cuando el juguete va a recibir golpes. Mis hijos han tenido etapas de “choques” sin mirar (sobre todo al girar y al intentar pasar por encima de pequeños bultos), y en este tipo de estructura el ABS aguanta bien rozaduras y caídas leves. Además, las partes metálicas aportan rigidez: cuando algo se deforma menos, el juego mantiene mejor los movimientos con el paso de los días.
Dicho esto, en seguridad me fijo en tres puntos prácticos que este tipo de producto suele implicar:
- Chasis con partes móviles: al ir con orugas y mecanismos de excavación, los dedos pueden quedar cerca cuando el niño manipula el juguete de forma intensa o cuando lo recoloca a mitad de juego. En casa, yo siempre permitía el juego con el mando y, si había que intervenir manualmente, se hacía con la máquina apagada o apartándola del suelo.
- Recambios y tornillería: el kit incluye destornillador y esto, en mi experiencia, ayuda a que el montaje quede sólido desde el principio. Con niños, conviene revisar tornillos tras la primera sesión para evitar holguras, sobre todo si se ha usado sobre superficies irregulares.
- Alimentación del mando: el mando requiere 2 pilas AA de 1,5 V. Aquí la recomendación es clara: guardar las pilas fuera del alcance cuando no se use, y poner atención a cierres de tapa para evitar accesos casuales.
En resumen, por materiales y formato se presta a un uso “realista” de juego activo, pero la regla de oro es supervisión cuando hay mecanismos en movimiento y disciplina para no meter las manos cerca de las zonas móviles.
Comodidad y practicidad en el día a día
Donde más se nota que el diseño está pensado para que sea manejable desde el primer uso es en la ergonomía del mando: la manija hace que el control sea más intuitivo para niños que se frustran con mandos poco accesibles o con botones demasiado pequeños. En mi casa lo hemos usado mucho en sesiones cortas pero frecuentes: 10-15 minutos para “hacer el trabajo” que el niño se inventa, y luego rotamos con otros juguetes o cambiamos el escenario.
Sobre el alcance, rondar 30 metros es una ventaja en exterior: puedes mantenerte cerca sin que el mando sea “de alcance ridículo”, y aun así controlar que el juguete no se pierda más allá de lo razonable. En casa, además, ese rango permite que el adulto pueda colocarse mejor para guiar al niño cuando esté aprendiendo maniobras (por ejemplo, giros controlados para no encallar en la primera esquina).
El apartado más limitante en la práctica es la energía:
- La batería recargable ( 3,7 V y 1200 mAh ) requiere unos 120 minutos de carga.
- Ofrece aproximadamente 40 minutos de uso.
Esto, para mí, lo convierte en un juguete ideal para planificar: lo cargo antes de la salida al exterior o al inicio de la tarde, no “para improvisar”. Cuando mis hijos se ponían intensos, la autonomía alcanzaba para varias maniobras seguidas, pero no para una sesión larga sin interrupciones.
Mantenimiento y durabilidad
Con excavadoras sobre orugas, el mantenimiento es más importante de lo que parece, porque las ruedas de tracción recogen polvo y pequeñas partículas. Lo que mejor me ha funcionado es un hábito sencillo:
- Tras usarla en exterior (tierra o gravilla), paso un paño seco y, si hay mucha suciedad, retiro partículas de las zonas de las orugas antes de volver a guardarla.
- En interior, cuando el suelo es liso, basta con limpiar y revisar que no haya pelusas atrapadas en las partes móviles.
También vigilo el cargador y el cable: como se incluye cable de carga, la tentación es “dejarlo puesto” o manipularlo cuando el niño está cerca. Yo suelo cargar lejos de la zona de juego y desconectar cuando termina, para evitar tirones accidentales.
En durabilidad, los materiales (ABS + metal) suelen aguantar bien, pero lo que termina marcando la vida útil en juguetes así es la forma de juego: si se usan contra paredes a alta velocidad constante o se fuerzan maniobras con el juguete encallado, cualquier mecanismo sufre. La mejor inversión, aunque sea un juguete, es enseñar a “liberar” antes de insistir.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes
- Estructura resistente por ABS y elementos metálicos, adecuada para golpes típicos de juego infantil.
- Manejo con más variedad: los 17 canales se notan cuando el niño aprende secuencias y no solo hace un bucle de avanzar.
- Alcance útil para exterior (unos 30 metros), lo que facilita jugar sin quedarse pegado al área de control.
- Escala manejable (1:20) para salón amplio y jardín sin ser excesivamente grande.
Aspectos mejorables
- La relación carga/uso (120 minutos para ~40 de juego) obliga a planificar. En sesiones largas, hay que contar con una pausa clara.
- Si el niño se emociona y mete las manos cerca durante el movimiento, puede haber riesgo por partes móviles; aquí el diseño exige supervisión y normas.
- El mando necesita pilas AA (no incluidas): en casa conviene tener un juego extra para no cortar el ritmo del juego a mitad.
Veredicto del experto
Lo veo como una excavadora radiocontrolada bastante completa para juego “de obra” por su combinación de estructura resistente, manejo variado y alcance realmente aprovechable en exterior. Mi recomendación es usarla con una dinámica planificada (carga previa) y con supervisión durante el movimiento de orugas y mecanismos, estableciendo una regla simple: solo intervenir con las manos cuando el juguete esté apagado o parado. Para familias con niños que disfrutan construyendo recorridos y recreando tareas, es un tipo de juguete que mantiene la motivación porque el aprendizaje de maniobras da “recompensa” en cada sesión.
33,88 € 70,76 €
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