Descripción
Chicco Set Vajilla Silicona Easy Start +6M: comida sin líos, desde las primeras tomas independientes
Chicco Set Vajilla Silicona Easy Start +6M está pensado para acompañar las primeras comidas con manos del bebé, con piezas suaves al uso y materiales cómodos para el día a día. El cuenco profundo con base de ventosa ayuda a mantener la comida en su sitio cuando empieza a experimentar.
La vajilla es de 100% silicona de grado alimenticio y libre de BPA, con un tacto flexible que resulta agradable para el bebé. Además, al ser irrompible y resistente al agua y a los olores, encaja bien en rutinas reales: limpieza rápida tras cada toma y uso repetido.
La cuchara está diseñada para ser suave con encías delicadas, útil en etapas en las que aún se está ajustando la coordinación.
El babero flexible incorpora bolsillo recogemigas y se enrolla con facilidad para transportarlo. Para una succión óptima de la ventosa, la superficie de la trona o mesa debe estar limpia, lisa y seca.
Uso, limpieza y compatibilidad
- Apto lavavajillas: cesta superior.
- Limpieza manual: agua tibia y jabón neutro, sin estropajos metálicos.
- Microondas: apto.
- No apto para horno convencional ni exposición directa a llamas.
Preguntas Frecuentes
¿De qué material está hecho el set?
Es de 100% silicona de grado alimenticio, libre de BPA, diseñada para uso en contacto con alimentos.
¿Para qué edades está indicado?
Está indicado para +6 meses.
¿El cuenco trae ventosa anti-vuelco?
Sí. Incorpora una base de ventosa de alta succión para que el cuenco se mantenga adherido.
¿Se puede usar en microondas?
Sí, las piezas son apto para microondas para calentar la comida.
¿Cómo se limpia el set?
Puede limpiarse en lavavajillas (cesta superior) o con agua tibia y jabón neutro de forma manual.
¿El babero es fácil de transportar?
Sí, es flexible y se puede enrollar para guardar y llevar, aprovechando menos espacio.
Con la garantía de:
Análisis de Experto
Análisis general del producto
He usado sets de vajilla de silicona en dos momentos muy distintos: cuando empiezan las primeras papillas (aprox. 6-9 meses) y cuando ya comen trocitos con más “accidentes” (12-18 meses). Este tipo de set suele marcar la diferencia no por el “brillo” del producto, sino por cómo aguanta el día a día: comidas rápidas, baba, manchas, caídas al suelo y limpieza frecuente.
Aquí el enfoque es claro: cuenco profundo con ventosa para que el plato no “baile” mientras el bebé toca, aprieta y explora; cuchara pensada para ser amable con encías; y un babero flexible con bolsillo recogemigas para reducir el caos en la trona. Para mí, el conjunto encaja especialmente en rutinas donde el bebé aún no tiene coordinación fina y tú necesitas que la mesa colabore.
Calidad de materiales y seguridad infantil
Cuando hablamos de vajilla infantil, para mí el criterio número uno es el material y su comportamiento real. Este set está fabricado en silicona de grado alimenticio y libre de BPA, lo cual me transmite una base adecuada para uso con alimentos y para el tipo de contacto frecuente que hay en esta etapa.
En la práctica, la silicona tiene una ventaja clara: el tacto suele ser flexible y “amable” para la boca. En mi experiencia, reduce el impacto si el bebé se lleva el cuenco a la cara o juega con la cuchara cerca de la encía. Además, al ser irrompible, evitas el típico drama de cristales o cerámicas que se rompen con una caída. No elimina los riesgos por descuido, pero los acota mucho.
La seguridad funcional del cuenco la aporta la ventosa de alta succión. En sillas y mesas, una ventosa bien planteada es de lo que más valor tiene: si el cuenco no se queda fijo, la comida acaba en el suelo, la cena se convierte en una maniobra de rescate y el bebé aprende rápido a “empujar” el plato. Eso sí, hay que respetar la condición clave: la superficie donde adhieres debe estar limpia, lisa y seca. Yo siempre lo compruebo antes de colocar el cuenco, sobre todo si hay restos de crema, humedad del aspirado de migas o gotas de agua.
Comodidad y practicidad en el día a día
En los primeros meses de alimentación complementaria, la coordinación es limitada y el bebé usa la comida como estímulo sensorial. Por eso el cuenco profundo me parece especialmente útil: evita que la papilla se derrame tan rápido como en platos planos. En mi caso, con bebés alrededor de 6-8 meses, esto reduce muchísimo el “goteo” constante y te permite mantener la silla más presentable aunque el bebé se entretenga tocando la comida.
La cuchara suave también tiene sentido en esta fase. He observado que, cuando las encías están sensibles, una cuchara demasiado rígida o con borde marcado puede resultar menos agradable. Aquí la idea es acompañar esa etapa de exploración oral con una textura adecuada. No es solo cuestión de “suavidad” al tacto: también influye en cómo el bebé acepta la transición de mordisquear a aprender a llevar comida a la boca.
El babero con bolsillo recogemigas es de esos detalles que se notan cuando sube la cantidad y cambian las texturas (sopas espesas, purés con trocitos, yogur con frutas). En mi experiencia, el bolsillo funciona bien para contener lo que cae y evita que todo acabe en el cuello o en el suelo. Además, al ser flexible y poder enrollarse, facilita muchísimo llevarlo de casa al parque o a casa de familiares sin que ocupe media mochila. En viajes cortos en coche o cuando vas a comer fuera, esto marca diferencia.
Un consejo práctico que me ha salido bien: coloca el babero antes de calentar la comida y así puedes ajustar bien la talla y la caída del bolsillo. Cuando la rutina va rápida, el “ajuste” inicial evita que el recogemigas quede mal orientado y pierda eficacia.
Mantenimiento y durabilidad
La silicona suele ser agradecida en limpieza, y en este set la ventaja principal es que combina lavavajillas con opción de lavado manual. Cuando das comidas a diario, lo ideal es que el producto no se quede con olor ni con sabor residual. En mi experiencia con materiales similares, la limpieza es más sencilla porque las salsas y purés tienden a salir sin tener que frotar durante minutos.
Para el lavado manual, yo sigo una rutina simple: agua tibia, jabón neutro y una pasada suave sin estropajos metálicos. El motivo es práctico: menos riesgo de micro-rayar superficies y mejor acabado a largo plazo. Y luego, secado completo antes de guardar, especialmente si hay ventosas, para que al siguiente uso la adherencia sea buena.
Respecto al uso térmico, es apto para microondas, lo que te permite calentar porciones con más control en vez de estar transfiriendo a recipientes. Aun así, mi recomendación habitual con silicona para microondas es evitar “calentones” excesivos y remover tras el calentamiento para distribuir la temperatura de forma uniforme, porque en alimentación infantil el rango de seguridad térmica importa.
También es importante recordar lo que evita sustos: no lo usaría en horno convencional ni lo expondría a llamas. Si necesitas calentar o esterilizar, mejor hacerlo con métodos adecuados para el material.
Puntos fuertes y aspectos mejorables
Puntos fuertes:
- Ventosa con sujeción sólida si la superficie está limpia, lisa y seca: menos derrames y menos frustración.
- Silicona de grado alimenticio: tacto flexible y gestión cómoda del contacto con la boca.
- Irrompibilidad: tranquilidad cuando hay caídas, golpes y uso intensivo.
- Cuchara suave: encaja bien en etapas donde el bebé explora con la boca.
- Babero flexible con bolsillo recogemigas: reduce migas fuera del área “controlada”.
- Facilidad de mantenimiento: lavavajillas (cesta superior) y lavado manual sin complicaciones.
Aspectos mejorables (desde mi criterio de uso real):
- La ventosa depende mucho del estado de la superficie: si la trona tiene textura, restos de limpiador o humedad, la sujeción puede bajar. Tener a mano un paño seco para esos casos es lo que marca la diferencia.
- Al ser silicona y tener bolsillos/zonas de recogida, conviene revisar que no queden restos pegados en el babero después de la primera pasada de limpieza; con purés densos o fruta triturada, a veces hace falta una segunda aclarada.
Veredicto del experto
Como conjunto para iniciarse en la alimentación complementaria a partir de los 6 meses, lo veo muy equilibrado para el tipo de problemas reales de la primera etapa: que el cuenco no se mueva, que la cuchara sea amable con encías y que el babero reduzca el desorden sin complicarte el lavado. La clave del éxito está en dos hábitos: limpiar y secar bien la superficie para que la ventosa agarre, y hacer una limpieza correcta del babero tras comidas con texturas más pegajosas.
Si buscas una opción funcional para rutinas diarias, este set de silicona encaja especialmente bien en casas donde se usan tronas con bandejas, se come rápido y se necesita que la limpieza sea casi automática. Para mí, es de esos productos que no “se notan” por bonito, sino por eficiente cuando la mañana viene con prisa y el bebé no perdona ni un minuto.
30,25 € 31,19 €
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